Santuário de Caldas celebra entronização do busto do Padre João Berthier
Santuario de Caldas celebra la entronización del busto del Padre Juan Berthier

Na noite do último dia 27 de setembro, durante o oitavo dia da novena em preparação à festa de Nossa Senhora da Salette, o Santuário de Caldas, mantido pela Diocese de Ipameri em parceria com os Missionários Saletinos e os Missionários da Sagrada Família, viveu um momento especial: a entronização do busto do Padre João Berthier, missionário saletino e fundador da Congregação dos Missionários da Sagrada Família.
A data recorda a chegada do Padre Berthier, em 27 de setembro de 1895, à cidade de Grave, na Holanda. Vindo das montanhas da Salette, onde Maria havia aparecido cinquenta anos antes a duas crianças, o sacerdote francês, já com 55 anos e saúde frágil, carregava apenas uma pequena mala, mas um grande sonho no coração: formar missionários pobres e de idade avançada, que até então eram rejeitados pelos seminários, inspirando-se na vida simples e dedicada da Sagrada Família de Nazaré.
Esse gesto marcou o início da Congregação dos Missionários da Sagrada Família, que hoje está presente nos cinco continentes. A história de Berthier também se entrelaça com a do próprio Santuário de Caldas, fruto da união de três forças: a Diocese de Ipameri, os Missionários Saletinos e os Missionários da Sagrada Família.
Devoto fervoroso de Nossa Senhora da Salette, Padre Berthier sempre destacou a importância de sua mensagem:
“O culto a Nossa Senhora da Salette não se restringe à montanha onde ela apareceu. Existem mais de mil monumentos públicos em todo o mundo em sua homenagem. Portanto, honremo-la, sobretudo permanecendo fiéis aos seus ensinamentos, e o céu será nossa recompensa”.
A entronização do busto é, portanto, uma justa homenagem a esse grande missionário, cuja vida permanece como inspiração para os devotos e benfeitores do Santuário.
Em 2018, o Papa Francisco reconheceu as virtudes heroicas de Padre João Berthier, concedendo-lhe o título de Venerável. Para a beatificação, falta apenas o reconhecimento de um milagre atribuído à sua intercessão. “Quem sabe pode ser o seu?”, convidam os devotos, motivando todos a se unirem em oração pela sua canonização.
Español
En la noche del pasado 27 de septiembre, durante el octavo día de la novena en preparación a la fiesta de Nuestra Señora de La Salette, el Santuario de Caldas, sostenido por la Diócesis de Ipameri junto con los Misioneros Saletinos y los Misioneros de la Sagrada Familia, vivió un momento muy especial: la entronización del busto del Padre Juan Berthier, misionero saletino y fundador de la Congregación de los Misioneros de la Sagrada Familia.
La fecha recuerda la llegada del Padre Berthier, el 27 de septiembre de 1895, a la ciudad de Grave, en los Países Bajos. Procedente de las montañas de La Salette, donde María se había aparecido cincuenta años antes a dos niños, el sacerdote francés, con 55 años y salud frágil, llevaba apenas una pequeña maleta, pero un gran sueño en el corazón: formar misioneros pobres y de edad avanzada, rechazados en los seminarios, inspirándose en la vida sencilla y dedicada de la Sagrada Familia de Nazaret.
Ese gesto marcó el inicio de la Congregación de los Misioneros de la Sagrada Familia, hoy presente en los cinco continentes. La historia de Berthier también se entrelaza con la del propio Santuario de Caldas, fruto de la unión de tres fuerzas: la Diócesis de Ipameri, los Misioneros Saletinos y los Misioneros de la Sagrada Familia.
Gran devoto de Nuestra Señora de La Salette, el Padre Berthier solía recordar con fuerza su mensaje:
“El culto a Nuestra Señora de La Salette no se limita a la montaña donde ella apareció. Existen más de mil monumentos públicos en todo el mundo en su honor. Por lo tanto, honrémosla permaneciendo fieles a sus enseñanzas, y el cielo será nuestra recompensa”.
La entronización del busto es, por tanto, un justo homenaje a este gran misionero, cuya vida sigue siendo inspiración para los devotos y bienhechores del Santuario.
En 2018, el Papa Francisco reconoció las virtudes heroicas del Padre Juan Berthier, otorgándole el título de Venerable. Para su beatificación, falta solo el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión. “¿Quién sabe si podría ser el tuyo?”, invitan los devotos, animando a todos a unirse en oración por su canonización.
Na noite do último dia 27 de setembro, durante o oitavo dia da novena em preparação à festa de Nossa Senhora da Salette, o Santuário de Caldas, mantido pela Diocese de Ipameri em parceria com os Missionários Saletinos e os Missionários da Sagrada Família, viveu um momento especial: a entronização do busto do Padre João Berthier, missionário saletino e fundador da Congregação dos Missionários da Sagrada Família.
A data recorda a chegada do Padre Berthier, em 27 de setembro de 1895, à cidade de Grave, na Holanda. Vindo das montanhas da Salette, onde Maria havia aparecido cinquenta anos antes a duas crianças, o sacerdote francês, já com 55 anos e saúde frágil, carregava apenas uma pequena mala, mas um grande sonho no coração: formar missionários pobres e de idade avançada, que até então eram rejeitados pelos seminários, inspirando-se na vida simples e dedicada da Sagrada Família de Nazaré.
Esse gesto marcou o início da Congregação dos Missionários da Sagrada Família, que hoje está presente nos cinco continentes. A história de Berthier também se entrelaça com a do próprio Santuário de Caldas, fruto da união de três forças: a Diocese de Ipameri, os Missionários Saletinos e os Missionários da Sagrada Família.
Devoto fervoroso de Nossa Senhora da Salette, Padre Berthier sempre destacou a importância de sua mensagem:
“O culto a Nossa Senhora da Salette não se restringe à montanha onde ela apareceu. Existem mais de mil monumentos públicos em todo o mundo em sua homenagem. Portanto, honremo-la, sobretudo permanecendo fiéis aos seus ensinamentos, e o céu será nossa recompensa”.
A entronização do busto é, portanto, uma justa homenagem a esse grande missionário, cuja vida permanece como inspiração para os devotos e benfeitores do Santuário.
Em 2018, o Papa Francisco reconheceu as virtudes heroicas de Padre João Berthier, concedendo-lhe o título de Venerável. Para a beatificação, falta apenas o reconhecimento de um milagre atribuído à sua intercessão. “Quem sabe pode ser o seu?”, convidam os devotos, motivando todos a se unirem em oração pela sua canonização.
Español
En la noche del pasado 27 de septiembre, durante el octavo día de la novena en preparación a la fiesta de Nuestra Señora de La Salette, el Santuario de Caldas, sostenido por la Diócesis de Ipameri junto con los Misioneros Saletinos y los Misioneros de la Sagrada Familia, vivió un momento muy especial: la entronización del busto del Padre Juan Berthier, misionero saletino y fundador de la Congregación de los Misioneros de la Sagrada Familia.
La fecha recuerda la llegada del Padre Berthier, el 27 de septiembre de 1895, a la ciudad de Grave, en los Países Bajos. Procedente de las montañas de La Salette, donde María se había aparecido cincuenta años antes a dos niños, el sacerdote francés, con 55 años y salud frágil, llevaba apenas una pequeña maleta, pero un gran sueño en el corazón: formar misioneros pobres y de edad avanzada, rechazados en los seminarios, inspirándose en la vida sencilla y dedicada de la Sagrada Familia de Nazaret.
Ese gesto marcó el inicio de la Congregación de los Misioneros de la Sagrada Familia, hoy presente en los cinco continentes. La historia de Berthier también se entrelaza con la del propio Santuario de Caldas, fruto de la unión de tres fuerzas: la Diócesis de Ipameri, los Misioneros Saletinos y los Misioneros de la Sagrada Familia.
Gran devoto de Nuestra Señora de La Salette, el Padre Berthier solía recordar con fuerza su mensaje:
“El culto a Nuestra Señora de La Salette no se limita a la montaña donde ella apareció. Existen más de mil monumentos públicos en todo el mundo en su honor. Por lo tanto, honrémosla permaneciendo fieles a sus enseñanzas, y el cielo será nuestra recompensa”.
La entronización del busto es, por tanto, un justo homenaje a este gran misionero, cuya vida sigue siendo inspiración para los devotos y bienhechores del Santuario.
En 2018, el Papa Francisco reconoció las virtudes heroicas del Padre Juan Berthier, otorgándole el título de Venerable. Para su beatificación, falta solo el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión. “¿Quién sabe si podría ser el tuyo?”, invitan los devotos, animando a todos a unirse en oración por su canonización.